
Todo empezó una noche en la que ale y yo nos encontrábamos en las afueras del estadio Monumental, en lo que presenciamos el tono que nunca pasó. Nadie recuerda cómo así apareció Rodrigo (así lo conocíamos en esas épocas). Rodrigo, nos ofreció su compañía y la de su pata “mondongo” (aunque usted no lo crea, este sujeto no responde a las cualidades de su apodo) para ir a una reunión “Católica” en la que todos vomitaban, comían plátano remojado en ron, pedían lapiceros para apuntar fórmulas y discutían sobre falacias del espacio.
Es aquí donde creo que surgió el Chavila que vive en él. Las consecuencias de habernos pelado un ron en la reu católica, llevaron a Rodrigo a una pseudo mecha con los ebrios. Ale y yo presenciábamos todo y no comprendíamos porqué había una zapatilla tirada en la vereda. Rodrigo salió airoso de la pelea y juntos nos fuimos con el trofeo: el tan añorado RON CARTAVIO.
Estuvimos disfrutando del trofeo en lo que denominamos “el parque japonés” hasta que fue hora de partir a mi hogar. Nuestro nuevo amigo y héroe de batallas…Rodrigo, me hizo la taba a mi casa para posteriormente regresar caminando con Ale hasta su casa. Hasta ahora no comprendo que los llevo a caminar tanto…fácil era el ron y las influencias “católica” en el.
Aún sin saber cómo apareció Rodrigo una vez más, recuerdo nuestras salidas con él y con “Chitara” (singular personaje voleibolista y amante de la salsa dura). Eran épocas de tonos de cachimbos a los que nos colábamos diciendo ke TENIAMOS ke ir al baño, fotocopiando brazaletes criollamente o entrando al estilo de Rodrigo, el cuál es un secreto guardado celosamente. Épocas del Red lunch… tono en el cual el trago y la cancha gigante abundaban en cantidades industriales; de tonos en el Maria Angola, en Villa, entre otros.
Esa época con Chavi era lo máximo y no sabemos cómo nos distanciamos un tiempo. Felizmente que existen juergas previas a año nuevo 2006-2007 con inauguraciones de locales en Asia en los que la barra libre hasta las 2 am unen a la gente. En circunstancias como esta, en la que la gente usurasa recoge todo el trago ke puede en una mesa antes de ke se acabe la barra libre, nos reencontramos con Rodrigo.
Esta vez Rodrigo se encontraba con varios de sus secuaces, cuyos rostros se nos hacían familiares, pero que jamás nos habían presentado. Ahora la familiaridad con esos rostros es alarmante y sí Ale, mi felicidad era extrema, lo admito jaja.
Este verano nos trajo de vuelta a Rodrigo, que ahora venia con una mochila llena de patas inéditos que alegraron mis fines veraniegos. Las juergas se hacían cada vez más inéditas; con ellos hemos sobrevivido a la paralela al piso, a una tía española que nos encerró en un hotel por haber “violado sus condiciones”, a una parrilla con pollos de formas amorfisimas y cabritos karmosos. Hemos estado en juergas hasta que el hambre pide chifa Yiyi de desayuno y el sol jode en los ojos, juergas en las que hemos estado paradas bajo la lluvia, juergas en las que la inercia abundaba JODIDO, tonos pasteles con muletas asesinas, peaje fugas, desayunos buenasos en LOLA’S, buscando un baño ante de que mi vejiga explotara, entre otros.
Este verano nos trajo de vuelta a Rodrigo, que ahora venia con una mochila llena de patas inéditos que alegraron mis fines veraniegos. Las juergas se hacían cada vez más inéditas; con ellos hemos sobrevivido a la paralela al piso, a una tía española que nos encerró en un hotel por haber “violado sus condiciones”, a una parrilla con pollos de formas amorfisimas y cabritos karmosos. Hemos estado en juergas hasta que el hambre pide chifa Yiyi de desayuno y el sol jode en los ojos, juergas en las que hemos estado paradas bajo la lluvia, juergas en las que la inercia abundaba JODIDO, tonos pasteles con muletas asesinas, peaje fugas, desayunos buenasos en LOLA’S, buscando un baño ante de que mi vejiga explotara, entre otros.
El Rodrigo de antes, mutó en el Cholo, Llama, Menso, Chavi, Chavila, Chavilator de hoy. Chavilator, cuyo apodo proviene de una leyenda urbana de un boxeador descubierto en las calles y del comentario: Pero no has visto ke el cholo tiene pinta de boxeador? (jaja “de hecho”) se ha convertido en sinónimo de juerga inédita y de buena amistad. Aunque casi nunca conteste mis alertas al nextel y jamás me invite a almorzar a su casa aunque preparen carapulcra, lo quiero porque se ke puedo confiar y contar con el, siempre está ahí para alegrar mis días pasteles y contarnos cosas insolitisimas. Definitivamente Chavi es un personaje imprescindible en Lima donde la gente vibras como el es escaza. Tqm menso.



1 comentario:
jajaj too much... ay chulucanilla, esa carita cuantas juergas ha pasado... te cabe perfecto el "yo soy la mueeeeerteee (8)"
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